Sentirte de nuevo en mis brazos,
rozando con tus manos mi cabello,
solo un leve soplo de tu respiración me hace sentir mejor,
más viva, más tentadora, más temblorosa, más inquieta.
Dejar de lado lo malo, la vergüenza, el
odio, la venganza.
Ser tú, y tú ser yo,
dos gotas sin par que no se quieren separar
mas al borde del abismo se deben distanciar.
No éramos, somos, ni seremos perfectos
amantes ni esposos,
ni quizás tampoco siempre carnales y
apasionados devotos al amor,
pero seremos simples y a la vez complejos enamorados
que se manifiestan con fervor.
No eres lo único para lo que existo,
pero lo sí lo único que me hace recapacitar, perdonar, amar.
Siempre has estado a mi lado cuando lo
necesitaba,
con aconsejarme, sí, ya bastaba.
Estás tan lejos y tan suavemente cerca
a la vez,
quiero sentirte y besarte, sonreír e incluso bailar contigo, y así
conservar el vago recuerdo de tus profundos ojos que me desconsuela,
la mirada por la que tanto habría dado.
Estés donde estés,
hagas lo que hagas,
en mi corazón yo te sigo,
mi gran y desconsolado amigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario